Seamos honestos con nosotros mismos y a la luz del Espíritu de la verdad meditemos en cuantas veces hemos tomado por nuestra propia mano el señorío que solo le corresponde a Dios y he juzgado el proceso de conversión de otro hermano… aprendamos a escudriñar nuestro propio corazón, cultivando la vida en el Espíritu Santo, pues ya lo dice San Pablo en su carta a los Gálatas 3, 3 “¿tan insensatos son? Habiendo comenzado por el espíritu, ¿terminan ahora en carne?... En este mes en que celebramos las sagradas escrituras, meditemos lo que narra San Pablo en la carta a los Gálatas en cuanto a los frutos de la carne en Ga 5, 19, reflexionemos en nuestro andar y permitamos que la palabra de Dios nos interpele, pode y restaure, si es necesario, clamemos a Dios la gracia de llorar nuestros pecados, porque aunque no cometamos pecados mortales como aquellos cuando estábamos en el mundo, recordemos que el orgullo, la soberbia, el celo y la envidia también son faltas si deseamos transfigurar nuestro corazón al de nuestro Señor Jesús…
Que Dios nos de la gracia, de crecer en el Espíritu Santo, siendo libres, pero con la libertad de hijos, siendo fieles a la voluntad que proviene de lo alto, pero sobre todas las cosas cultivando cada día el más importante de los dones “El Amor”.